Marco Tulio Cicerón, orador, político y abogado romano

Marco Tulio Cicerón, orador, político y abogado romano

Julio césar escribió que la gloria de Cicerón tenía más valía que la gloria de un comandante, porque el hecho de extender los límites del espíritu romano tenía más mérito que extender las fronteras del estado romano. Este logro se le otorga al brillante orador, Político, filósofo y escritor, Marco Tulio Cicerón.

Primeros años

Marco Tulio nació en el año 106 a. C, en la localidad provincial de Arpino, su padre era terrateniente y provenía de una familia de caballeros. Desde su infancia mostró grandes habilidades para el estudio, enseguida destacó por su destreza oral de tal manera que los padres de sus amigos acudían a la escuela para presenciar ese pequeño milagro. Cuando Marco Tulio cumplió 16 años se trasladó a Roma con la intención de recibir una buena educación.

El joven provinciano, estudió las leyes y las filosofías romanas con gran diligencia, mientras realizaba sus estudios bajo la tutela del gran jurista Quinto Mucio Escévola, destacó por su gran maestría en las artes de la disputa y la persuasión. No obstante para labrarse la fama como buen político, Cicerón debía actuar ante la corte como abogado en algún proceso legal. Cicerón decidió defender a Sexto Roscio un terrateniente adinerado, su primera intervención causó el asombro de todos los presentes, Cicerón, habló no solamente en el caso de su cliente, la ambición del joven abogado superó su cautela y comenzó a criticar el régimen excesivamente estricto del dictador Sila. Tras un discurso emocional, el orador tuvo que huir a Atenas donde estudió filosofía griega y oratoria durante los próximos 3 años.

Regreso del exilio

Cicerón tuvo una nueva oportunidad de volver a Roma y pronunciar de nuevos discursos sólo tras la muerte del dictador Sila. Su fama comenzaba a aumentar debido a la elocuencia de sus discursos, Cicerón disfrutó de las facilidades del matrimonio con Terencia, hija de un rico y poderoso romano. El orador comenzó a ofrecer su asistencia a todo aquel que necesitara los servicios de un abogado y muy a su pesar aceptaba también casos como fiscal.

Cicerón se ganó la mejor reputación como el mejor orador de todos los tiempos, puesto que con el poder de las palabras era capaz de persuadir a cualquiera, consiguió labrarse una carrera política brillante. Fue nombrado gobernador de Sicilia, ocupaba diferentes puestos en el senado de roma y en el año 63 a. C, fue elegido como pro cónsul del estado romano.

Cuando el Lucio Sergio Catilina decidió prender fuego a roma para hacerse con el poder, fue Cicerón quien descubrió su emboscada y acudió al senado con discursos incriminadores. Algunas de las frases que usó el orador en los cuatro discursos contra Catilina aún se usan hoy en día. La exclamación más conocida es “O tempora, o mores” que tiempos, que costumbres.

Padre de la patria

El descubrimiento de la emboscada de Catilina le otorgó una gran fama, el senado le otorgo posteriormente el titulo honorifico de pater patriae, “el padre de la patria”. Era la primera vez que tales palabras se utilizaban para alabar los esfuerzos por conseguir la paz y no la guerra. Rodeado de tantos halagos, Marco Tulio Cicerón llegó a creerse su singularidad, pero en el año 58 a. C. el orador y llegó a comprender que no era capaz de competir con el triunvirato formado por César Pompeyo y Craso.

Cicerón intentó aplicar la pena de muerte a Catilina sin que el acusado fuese antes a juicio, se le achacó demasiada dureza en la represión de los sublevados y de nuevo fue enviado al exilio. Cicerón intento buscar apoyo en el senado, tras un intento fallido suplico el apoyo de la gente del pueblo, de los comunes pero todo fue en vano. Esta vez el famoso orador quien había aparecido tantas veces ante el público como fiscal y abogado consideró que su defensa era imposible y accedió al exilio voluntario.

Marco Antonio

En un año y medio Cicerón fue autorizado para volver a roma, afirmaba que la vuelta no le parecía solamente como la vuelta de un exilio sino que le parecía como alcanzar el cielo. Cicerón rondaba ya los 50 cuando decidió dedicarse plenamente a la literatura, vivió en las afueras de roma y compuso escritos, teorías sobre el estado, oratoria y filosofía como De republica, ‎De legibus‎ y Hortensius.

Reflexionando sobre su vida que había estado llena de altos y bajos, Cicerón afirmo, «errar está en la naturaleza de las personas, pero sólo los necios perseveran en los errores”. En marzo del año 44 a. C., tras la muerte de Cayó Julio César, volvió a la política, y se opuso con todas sus fuerzas a su discípulo Marco Antonio, escribiendo contra él sus famosas Filípicas. Cicerón afirmaba que el dictador había muerto pero que la dictadura seguía viva y que él mismo, Cicerón, estaba preparado para ofrecer sus servicios por el bien de la república.

Muerte

El orador pensaba que iba a salvar al estado una vez más, pero esta vez los grandes discursos de Cicerón no cambiaron la situación, de hecho su ataque directo hacia el gobernador que se fortalecía por momentos tuvo graves consecuencias Cicerón fue amenazado con la muerte. Intentando salvar su vida, a los 63 años de edad, Cicerón escapó una vez más de Roma, pero los asesinos enviados por Marco Antonio dieron con él, el 7 de diciembre del año 43 a. C.

La cabeza de Cicerón se exhibía cerca del estrado donde años atrás el propio orador había pronunciado tantos de sus famosos discursos.

Una amplia cantidad de discursos, cartas, así como tratados de retórica, política y filosofía de Cicerón han llegado a nuestros días. Cantidad de generaciones de juristas en tiempos pasados y actuales aún estudian las obras del genuino orador romano del siglo primero antes de cristo. Cicerón afirmó nascuntur poetae fiunt oratores, “los poetas nacen, los oradores se hacen”.

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